jueves, 27 de diciembre de 2012

ENTRAR




Desde que  nací soy supersticioso. Me creo todo lo que se publica de todos, todas las predicciones del fin del mundo y el tarót son clave en mi día a día   Soy puntilloso hasta la enfermedad con las situaciones cotidianas que dan mala o buena suerte. En el iPhone las apps de predicciones se mezclan con las de The Sartorialist.

Os voy a contar mi particular forma de ver el fin del mundo, acaecido la semana pasada,  durante la madrugada del jueves al viernes. Antes de acostarme pensé que no quería morir. No quería irme a otro plano astral si no había conocido aun el amor reciproco, no había encontrado mi sitio en el que quedarme para no irme más y, también, empezaba a adelgazar,  no quería morir si poder ponerme mis pantalones de la 40. Con semejante berenjena me dormí, pero antes me fui a mi cajita de los deseos para tomarme un miolastan( hecho del que no hay que enorgullecerse pero me induce a un sueño reparador). A las 3 de la mañana me desperté con un sobresalto al ver luces naranjas intermitentes entrar a mi habitación. Intenté gritar para  llamar a mis padres (soy del grupo treinta y pocos que aun viven con sus padres) pero la voz no me salía. Había llegado el fin del mundo y, por mucho que no quiera, el fin de mi existencia. En esos instantes me acorde de todo lo que me falta por vivir. No podía ser así mi final,  en una cama de 160Cm mas solo que la una. La cordura se instauro al percibir que las luces estaban fijas y no eran acompañadas de ningún estruendo, ese hecho me hizo levantarme y asomarme a la ventana para ver el camión de la basura. Esa noche habían quedado para tomarse un refrigerio toda la flota de Urbaser en el pub Mejoss( este ecléctico local es la versión bar de Wisconsin con camareras del este que hay en una pedanía de 3000 habitantes dispersa)

El viernes por todo el día estuve mirando al cielo y  revisando todas las noticias mundiales. Las 17:00 h fue el tope, me di cuenta que el mundo no se acababa y me la habían metido otra vez.

Sábado por la noche fui invitado a una cena con un grupo heterogéneo y muy divertido. Al llegar a mi armario para elegir cuan seria mi look decidí apostar por el vintage, ya que yo adelgazaba, lentamente pero adelgazaba. La elección fue una camisa blanca, un cárdigan granate (el nuevo negro según Vogue) una pajarita, un blazer de lana y, la estrella, unos jean estrechos de 2006 firmados por sixtie. Estos Jeans fueron espectaculares cuando me los compre y hace 4 años que están colgados espectacularmente en mi armario Pre-cáritas. Cuando acabe de vestirme solo podía expresar una frase  acompañada de lágrimas: ¡¡¡Me entran!!! Me están ceñiditos pero me entran al fin al cabo. Entonces mi mente supersticiosa empezó a elucubrar que algo bueno me ocurriría. Ese hecho no podía pasar desapercibido en el universo, algo tan bueno como que te entren unos pantalones de la 42 daría paso a cosas muy buenas, tanto como ligar y cosas del estilo.

Al llegar al restaurante, vestido como un pincel, me di cuenta que me miraban demasiado, si digo demasiado es mucho más de lo normal. Cuando entramos al reservado donde teníamos mesa vi  que teníamos al lado a un grupo de garrulos del pueblo donde pernocto. Eran 20 y se pasaron toda la cena diciendo: “EEEEEEEEEEHHHHH”, fumando y gastando unas bromas sobre como ligarse a tias que  pensé que nunca más las oiría. La pajarita cayó al suelo, bueno me la quite yo,  e intente pasar lo mas desapercibido posible. Bebí tres copas de un vino, muy bueno pero de presentación nefasta, que no consiguió que me desinhibiera, me produjo un sueño mortal.

La noche acabo pronto. Ocurrieron cosas bonitas, no ligue con nadie, me reí mucho y la vergüenza ajena  de ver 20 garrulos sin sus mujeres hacer bromas de pésimo gusto aderezó mi noche de los vaqueros ceñidos
 Aunque me entraban los pantalones (aun se me saltan las lagrimas al pronunciarlo) me sentí otra vez que mi superstición me la metía doblada.





martes, 18 de diciembre de 2012

JUEGA OTRA VEZ





“Será el destino” y “Es mi destino” son  frases que  me vienen últimamente a mí alocada cabeza. Todo gira en torno al él (hablo del destino, no del chico que me gusta). ¿Todo lo que nos ocurre es designio del sobrevalorado, y antes citado, destino? ¿Sera una agilidad mental para no saber afrontar la falta de valentía o ser demasiado precipitado a la hora de elegir?

Parte de mi vida la he pasado agazapado esperando a que sucedan las cosas, sin luchar por ellas. Esperando y actuando para que nadie dude ni hable mal de mí. Estudie un oficio que me gustaba pero no era mi pasión, bastantes maneras tenía como para estudiar todo lo relacionado la moda. Tuve muchos amores en los que cogí, por miedo al rechazo, el papel Platónico. Miro atrás y veo una maquina a ralentí cuando podría haber sido una súper maquina a todo gas y fashion que te mueres. Pero no todo está perdido.




A raíz de ver el tiempo perdido me he declarado fan de todo lo arriesgado y de la transgresión. Es vivir cada momento como si fuera el último con lo que te ofrecen tus posibilidades, tiene que ser lo más. Aunque en mi cuerpo, dado a su anchura inusual, no puedo arriesgar  mucho en outfits pero me  permito   mezclar zapatos de sstras con sudadera de algodón, gabardina a lo Humphrey Bogart con vaquero.  Reír, saltar, hablar de todo y con todos. Hay que vivir, cada uno de los  momentos como si fuera el último, de lunes a domingo para cuando todo acabe, quién quiera que allá después, le pueda decir :“¿Puedo repetir?, ha sido francamente divertido querido….”.


 Tengo un amigo que ahora es un gurú del maquillaje y del estilismo de mucha clase, pero si os cuento los inicios no lo creéis.


Este chico fue el blanco de todas las burlas, bromas y crueldades propias de un pueblo que, aun estando en democracia, vivía en la más absoluta postguerra. En la adolescencia tuvo el valor de declarase a si mismo lo que sentía desde dentro. Siempre ha sido un niño regordete y en la adolescencia no iba a ser menos. Tengo en mente un estilismo suyo de cuando tenía 15 años y yo 20(en esa época yo era delgadísimo y mis ropas eran de diseñadores patrios e italianos), llevaba un total look de Terranova (marca indescriptible) compuesto por un abrigo de polipiel-skay marrón que le llegaba a los tobillos, lo demás estaba eclipsado. El mide 160Cm y anchito que era os podéis imaginar su impacto visual. Desde mi talla 38 y mis 175 me sentía con superioridad para reírme de su tripa y su disfraz de pseudo matrix. Solía tomar café con él y 10 chicas más casi todas las noches, y siempre le recordaba que yo utilizaba  la 38(Dios que talla más hermosa).

Estudiaba auxiliar de enfermería  cuando de repente quiso ser peluquero. Yo me quedé helado, ya que no veía  un futuro muy prometedor para él. Estudió con tesón y quemando el  pelo a ecuatorianas y paisanas, pero se hizo peluquero y se colocó en una de las mejores peluquerías de Murcia. Cogía cierta fama como buen peluquero, yo me resistía ya que tenía en mi recuerdo las mechas carbonizadas y difuntas de una chica. Pero después de ver los múltiples cortes que hacía, me atreví. Fue el mejor corte que me habían hecho en años.

Murcia se le quedó pequeña y dio el salto a Barcelona,  y de allí a viajar por todo el mundo maquillando a famosas y mega famosas. Poco queda del chico regordete,  hortera y acomplejado, ahora es todo lo contrario. Él se dedica a reírse de mi talla 44 y pico,  y de mi forma rancia de vestir. Que vueltas da la vida.




No sé si será el destino pero de lo que estoy seguro es que yo de vidente no tengo nada.




























lunes, 3 de diciembre de 2012

COLABORAR


                          


Porque le damos  un, excesivo, valor  a lo que está en peligro de irse, romperse y/o que desaparezca. Por que cuando no disponemos de la persona o  no está a mano una camiseta o trozo de tarta de chocolate que te comiste de una sentada casi sin degustarlo, nos acordamos con ansiedad. Una ansiedad que nos impide ver que hay más personas, camisetas y trozos de tarta de chocolate.

 En el caso de la tarta de chocolate he decir que me la como y estoy pendiente de ella. Tanto que los que me rodean dejan de existir. Es tanto el placer que aunque viniera Josh Holloway sin camiseta me daría igual. No creo que el chocolate sea sustituto de nada, yo disfruto muchísimo comiendo chocolate pero de una manera diferente a cuando disfruto teniendo roces, caricias y pasión. Con solo pensar en el chocolate estoy en trance.

Mención aparte están las prendas y posesiones materiales. Siempre echo en falta cosas que regalo o que doy a Caritas Interparroquial. Me gusta llegar al local de Caritas con una repleta bolsa de ropa de marca (que no me viene y pasadísima de moda) con la dignidad de Pilar de Borbón, dejar caer el enorme bolsón, acto seguido hablar con el tono de voz de Constantino Romero  para decir que aquí tienen ropa, nueva , tanto que está casi sin estrenar.

Orihuela 2007. Sábado por la tarde. Mes, no me acuerdo. Estaba en mi casa mirando mi adorado armario para ver tipo de outfit me pondría. Me hice la composición al ver mi vaquero Dquared. Un pantalón precioso pero algo moderno para mi cuerpo de ahora. Pensé que las zapatillas de Asics de pitón marrón y una camiseta de Gsus verde militar con unas letras doradas irían de maravilla. Los productos detallados pueden producir isquemia cerebral vistos con el gusto estético 2012 pero hace 5 años el estilo metrosexual- gay de pueblo con dinero era moderno molón. Empecé a escarbar mi armario (tengo 4 llenos) como una gallina ponedora para buscar la camiseta, vacié uno y no estaba. Vacié el resto y…¡¡¡No estaba!!!

 De la nada apareció un "Hola" en la mesilla, en portada La familia real al completo (Undargarin incluido). Entonces decidí  relajarme ojeando el rotativo. Que perfecta me parecía la pareja compuesta por Cristina y su  esposo, ahora mismo mi sentimiento hacia un presunto ladrón y su presunta esposa cómplice es muy diferente. La visión me hizo que una cadena de imágenes-flashes vinieran a  mi mente, apareció en mi hiper activo cerebro el árbol genealógico real. No sabía por qué María zurita y Leandro de Borbón se daban la mano en mi subconsciente, Todo concordaba cuando apareció Pilar de Borbón cortando la cinta del Rastrillo nuevo futuro. ¡¡¡Mi camiseta estaba en Caritas!!!

Sin pensarlo más, saque mi uniforme de Grunge católico y me fui de camino a recuperar mi camiseta. Nada ni nadie me podía frenar en la misión “Recuperar lo mío”.

Al llegar a al local donde deposite tiempo atrás la T-Shirt, vi que había una cola de personas larguísima, una cola de gente como yo,  que iban a recoger ropa usada por que se avecinaba una ola de frió polar y no tenían nada. Me produjo un escalofrío ver a tanta gente allí,  pero lo que más me impactó fue la visión de un chico que tiempo atrás fue cliente mío (de los que pagan al contado),  estar en el puesto 6 por que había pasado la noche. Ese hecho me hizo acercarme a él y darle mi cárdigan (de Armani por cierto) y darle mi número de teléfono por que tenia mas ropa en casa. El hecho antes citado me hizo que cayeran las telas fastuosas y brocadas de mis retinas y viera que todo puede ocurrir a cualquiera y que ninguno estamos a salvo del destino, ni Urdangarin.  

Este articulo es un homenaje a Caritas por estar ayudando casi sin ingresos a los mas desfavorecidos. Gente que antes no necesitaba nada y ahora nos necesitan a todos. 



Cómo todo se hace nada,  y de la nada renace todo.









jueves, 15 de noviembre de 2012

JAMAS


Una de mis adicciones confesables en esta vida son las frases de folclóricas y películas. Me gusta meditarlas y pensar como poder espetarlas en las ocasiones especiales que merezcan dicha distinción.

Una de las primeras frases que me quedo a fuego en mi mente fue la de la famosa Rocío Jurado ( es una gran inspiración en este campo). Estaba en la estación de Atocha, la perseguían por algún tema de corazón. En una arrebato de los suyos dejo caer un maxibolso dorado y grito a pulmón lleno:¡¡¡No vengo más nunca al AVE!!!  Esta afirmación la he repetido infinidad de ocasiones pero colocando detrás los nombres de locales donde he acabado borracho, los restaurantes donde me he sentido estafado, el concierto de Yann Tiersen, una quedada en casa de una amiga donde quedamos para ver una película y tenían que descargarla( en esa época 0.3 megas era supervelocidad).  Osea mogollón veces.

Pero hay más (como dirían en los Shows). Isabel Pantoja es otra fuente de inspiración en lo referente a frases y aptitudes a imitar en ciertas ocasiones, eso sí ocasiones jocosas. Me encanta mirar como lo hizo ella cuando le preguntaron si iba a ir a la cárcel, me encanta mover la cabeza como lo hizo cuando afirmo que ella no le quito el marido a nadie y cuando me preguntan si quiero ir a la Gramola (Disco pub trasnochado de Orihuela) decir: Jamás, ¡¡¡Jamaaaas!!!


No puedo olvidar a la pionera, la gran Lola flores. Tiene un gran repertorio en su haber pero yo me quedo con el gran momento del pendiente. Paró una grabación y pidió a Iñigo (gran presentador de la época, famoso por su frondoso bigote)  recuperar su pendiente, era de los buenos y no quisiera que se perdería en el plato. Lola era total.



También tengo un gran repertorio de frases de películas, tantas que a veces no sé si lo que estoy hablando es de la película Princesas o son referentes a experiencias personales.

Hay una frase de la Película Dracula, en la conversación de las 2 protagonistas donde una le dice a la otra: Es el momento más importante de mi vida y parece no importarte.  Alucinante.Aunque en la película de Princesas aparecen las 2 frases más hermosas que se han pronunciado en el mundo del celuloide: Existimos porque alguien piensa en nosotros  y que te quieran es que te vayan a recoger al trabajo. Esta ultima me emociona particularmente ya que cuando he visto por el escaparate a quien ha ido a recogerme (Véase novios y amigos) me hace temblar de emoción,  la sonrisa se dibuja en mi rostro y solo se relaja y desaparece cuando estoy profundamente dormido.

Recordando finales de películas, son un filón a lo que frases sentencia se refiere. Tengo un final de una película en la mente, por la que haría cualquier cosa para que  ocurriera en mi vida, es un momento precioso. La  película tiene nombre largo e intenso pero es una película delicada, maravillosa y sencilla.  La mejor ”frase” que tiene ese film es cuando se encuentran los protagonistas y no se dicen nada, se miran y siguen sin decir nada,  detrás suena la maravillosa banda sonora de Angelo Badalamenti.

 No dicen nada para decirlo todo. Sé que ya empezáis a tener una imagen mía, la de un  gran peliculero.







viernes, 9 de noviembre de 2012

ALGODON COLOR BEIGE




El día es gris, la lluvia no para, no cesan de entrar a la tienda para preguntarme por planchas de vapor con bluetooth, suena alma mía interpretada por un cubano excepcional. Un brain storming que me deja consternado mientras la humedad me acecha el lagrimal en esta mañana. Tengo muchas sensaciones cruzadas.  El día es tremendamente elegante, calado todos los minutos de un gris marengo  que me inocula contra  los clientes que provocan a mis colmillos doblando su longitud. La canción termina por ponerme tremendamente nostálgico.



Esa sensación  me hace recordar mis historias pasadas, de las oportunidades que he concedido y las que me han obsequiado. Oportunidades que nos proporcionábamos  a sabiendas de un final mal escrito desde muy al principio mientras yaces contando lunares de la espalda.

Hace unos tres años me compré un pantalón chino en color crema de Hugo Boss. Estaba como loco por tenerlo, tenía una suavidad propia de un producto made in Germany, me hacia un culito prieto y me quedaba genial. Al tomarme la medida no sé por qué me los dejaron cortos. Odio ese tipo de largura de camal. Me quejé al encargado, el encargado me expuso la nueva corriente del pantalón capri para hombre. Convencido del todo no me quedé, este tipo de pantalón me hace un tapón paticorto, pero   como diría Carmen Kass: Fashion is fashion.

Cada vez que me pongo el pantalón me siento casi fenomenal, el algodón es fantástico, de  cintura me queda genial pero el largo hace que me lo quite y nunca salga de mi habitación. Mira que le he dado oportunidades a este pantalón, mira que me lo he colocado de mil formas para que no parezca que no está corto, mira que me gusta pero ese fallo hace que lo deposite en la última percha de mi armario, inmóvil, riéndose de mí a cada mañana que lo esquivo por algo de Zara.

No sé por qué lo tengo en el armario y por qué como en un embrujo barato, sigo probándomelo de vez en cuando.  Lo que sé es que es precioso, que tiene un tacto ideal y que tiene el olor embriagador de las piezas nuevas que siempre termina perdiéndose.  Pero de un modo no puedo aún decir un adiós tajante, sería como reconocer mi torpeza, renunciar a ese Antonio elegante y de culo prieto que me imagino con él, a lo que pudo haber sido y nunca fue.

A pesar de contar esta historia y de la atmosfera nostálgica que desprende, Estoy convencido de que tendré la oportunidad de encontrar otro pantalón maravilloso, donde la marca o firma sea lo de menos. El largo lo ajustaré yo, no consentiré que nadie me hable del estilo capri, tendrán el riesgo de un capón.

 Desde hace tiempo tengo el lugar perfecto en el armario para él.







viernes, 2 de noviembre de 2012

MOSTRAR



¿En qué medida somos responsables de la imagen que proyectamos?

La respuesta sería muy variable en función de quién fuese cuestionado, pero todos coincidiríamos en que somos potencialmente responsables de todo lo que proyectamos, aunque nos duela un poquito al afírmalo.

La comparación para intentar responder a la pregunta la haría con una tienda y su escaparate. El escaparate es lo que hace atractiva o desastrosa a una tienda. Por ejemplo, el escaparate que me representaría en el caso de que me presentasen a Clive Owen, sería el de Louis Vuitton. Pero si me presentan a Donatella versase, el escaparate sería de una tienda de fitosanitarios.

Cuando conocí a uno de mis mejores amigos, su impresión sobre mi fue la misma que ver una tienda de alta costura ubicada en una vía pecuaria de un pueblo turolense. Vamos,  que era un frívolo de pedanías. Pero le hizo detenerse un poco, porque al mirar el escaparate vio al fondo un sastre riéndose de sí mismo, tomando una achicoria con anís y con serriche (planta horrible de la familia de las gramíneas) en los calcetines. Solo por ver eso entró. Y entró para quedarse.
Alabo el gesto infinitamente más al  reconocer que yo no suelo tener esa paciencia ni suelo ser nada condescendiente al ver escaparates nefastos, si me paro, es para mirar mi reflejo, autoafirmarme conmigo mismo y seguir camino.



Hace algún tiempo me brindaron unos amigos queridos una cita a ciegas encubierta. Accedí por que  encubierta era que  quedábamos 10 personas con el susodicho. Mis queridos amigos me conocen y saben de mis reacciones tanto para bien como para mal.

El lugar fue una ciudad de cuyo nombre no quiero acordarme. Nos quedábamos a pernoctar los 10 en su casa. Ese hecho me ponía nervioso ya que sentía la presión de quedar bien, por ser tan hospitalario con todos, pero había dentro de mí una sensación de descontento que crecía a medida que íbamos llegando a su casa. Entonces ocurrió lo que no creía mis amigos que ocurriría, pero que yo sabía hacía tiempo que pasaría. Al ver su escaparate me dieron ganas de irme a mi casa. Pero había que ser correcto y comportarse. Nunca he podido esconder lo que siento,  siento que mi cara es expresiva y aquí,  me la jugó de nuevo. Para ser más exacto fui muy desconsiderado, ya que todo lo que me salía por la boca eran afirmaciones como: “que mogollón de calor hace en esta vivienda de protección oficial”, “ ¿Tienes algo que no esté caducado?” y 
“ Aquí huele a cadáver”.
 
No hace falta explicar qué tipo de escaparate mostré a la cita (desastrosa) a ciegas, pero Os lo digo yo:
”Cerrado hasta el 2065”.













jueves, 25 de octubre de 2012

HACERSE MAYOR...


Que rollo es hacerse mayor. Esta frase me viene mucho a la cabeza últimamente. Te das cuenta  que estas haciéndote mayor cuando ves que tus padres envejecen y cuando un teenager te aborda por la calle para decirte: “Oiga señor, me puede decir la hora”. Humillante.

Cuando eres consciente de que el paso del tiempo va contigo también,  es cuando descubres que existe la muerte y cuando descubres que los reyes magos son los padres (presuntamente). Ya no puedes ir vestido para domingo de ramos con calcetas caladas ni utilizar estuches con el grupo de parchís en la parte frontal. Son tantas cosas bonitas y entrañables que aunque te quieras identificar con grupos alternativos grunges, la nostalgia de la niñez te viene por las noches cuando te vas a dormir en tu habitación azul con dibujos de coches en las cortinas.

Yo tuve una niñez atípica y diferente. Mi padre se dedicó durante mis 9 primeros años a inculcarme los gustos suyos. Me llevaba todos los domingos por la tarde al fútbol  Siempre me negaba a ir, pero después de un capón y un ”Al coche” estaba listo para mi jornada vespertina futbolera. El aburrimiento era total y me divertía viendo a las señoras que iban con sus abrigos de pieles, El paso de las nubes y los pitidos del silbato, cada vez que pitaba el árbitro le preguntaba a mi padre si había acabado el partido ya. Mi padre tardo en aceptar que una de sus pasiones era para mí un pestiño. Pero nuestro punto en común se lo deberemos a Esperanza Aguirre.

Vivía en un mundo donde lo que me gustaba era lo normal, aunque ese mundo se desarrollaba en mi habitación y en el entorno de mi casa. Muy extraño era el hecho de que no recuerdo soñar con hacerme mayor. Mis gustos eran muy dispares, abarcaban desde hacerme uñas con la cera roja  que recubre el queso de bola,  a volverme loco cuando pasaba un tren, los trenes me fascinaban, era el regalo que le pedía siempre a los reyes magos, aunque algunos pensareis que era la Nancy Selene.

Soy consciente que cumplir años es estar vivo, pero cuando la jornada laboral acaba y el día llega a su fin, me asaltan los recuerdos de mi infancia. Dormía con una facilidad hermosa, El amor de pareja ni existía, de hecho me daban asco los besos,  no tener dinero para comprarme una chuche no era mi prioridad y  reírme a todas horas de cualquier cosa. Todo era más sencillo cuando eres niño.

 La niñez mola mucho, pero soy consciente de que el paso de los años, Seguir riéndome de cualquier cosa,  los golpes en la frente, unas arrugas de expresión(imperceptibles al ojo ajeno) ,   las puñaladas traperas y los besos dulces a quien quieres  hacen la vida bella, hermosa y que tenga  un  sentido fantástico. 





viernes, 19 de octubre de 2012

SUPERFICIAL




Esta semana me ha hecho ver que dedicamos demasiado tiempo en preparar cenas, citas, encuentros y demás acontecimientos.


Intentamos servir un filete de panga en una vajilla de Limoges, este hecho no está bien ya que desvirtúa e, por que al ver el plato te crees que vas a comer rape y lo que encuentras es el pescado más contaminado del planeta. Este tipo de actos también se extrapolan a la vida sentimental. Se estila mucho adornar nuestras virtudes con exceso  y barroquismo, tanto que  cuando vas a mostrar tu realidad a tu quedada ocasional, el contrario se queda con la boca abierta y muy sorprendido.

He de confesar que yo soy el maestro del adorno, pero no de mi personalidad que quede claro. Cuando tengo alguna cita (últimamente pocas), de la nada aparece en mi mente la música que la envolvería. Seguido viene los colores, que imagino, que tendrían. Tanto adorno el acontecimiento que al llegar el momento mis chascos son a veces tan grandes que me da por llorar. Una de mis citas más bonitas que recuerdo la amenizo una cantante de Jazz, el marco fue un cielo azul precioso y, tengo que decir,  todo salió como quería. Esa  fue como un final feliz de una película de Isabel Coixet. Que dramático puedo llegar a ser.
Pero la cita “final feliz”  tuvo su final 1 año después pero no feliz, fue parecido a una película  Afgana, subtitulada en polaco. Contaré el principio que es muy bonito, También he de ser sincero al afirmar que  no dejé nada al azar para que fuese perfecta.

Fue un flechazo el encuentro de los 2 en un local alicantino y decidimos quedar  a la semana siguiente para hacer senderismo, cosa que no hago nunca. Tengo una facilidad para decir “si me gusta”, si me lo preguntan chicos que me hacen temblar. Esa facilidad me ha hecho verme en una reunión del opus dei, un concierto de Heavy metal y subir montañas a paso ligero.

 3 días antes de la cita recorría el Decathlon a contrarreloj  para conseguir ropa  ”ponible”, montañera y que me haga delgado. Todo lo que conseguí fue un micro Short y una felpa negra de manga larga. Al vernos saltaron chispas y justo antes de empezar la ruta me dijo que iba muy corto, pero que le parecían espectaculares mis piernas.¡¡¡ Lo tenía en el bote!!! Conforme iba subiendo las espigas y los cardos iban creciendo en espesura y altura. Tenía mis espectaculares piernas parecidas al Ecce Homo. No me quejé, pero por orgullo ya que me dolían las brechas que el cardo de la segunda cuesta hizo en mi gemelo espectacular. Iba extremadamente corto.



Al llegar a la cima (pensaba que no llegaba nunca) decidí acabar con “ si, me gusta” a todo lo que me digan los chicos guapos que me hacen temblar y empecé a preparar el momento íntimo y personal para favorecer el contacto físico.  Nada más sentarnos saque una botella de vino espumoso(es el que te emborracha antes) y al abrirlo  el tapon se estrello en un panal de avispas y el vino se derramó en mi micro short. Todo empezaba a torcerse y tuvimos que correr como Usain Bolt. Cuando perdimos de vista a las avispas, nos sentamos  y saqué mi iPhone para poner a Lisa Ekdalh, entonces todo se arregló, el cielo era de un azul intenso y precioso, el vino y los brindis, en copas de plástico de los chinos, nos hacían ser protagonistas de una película fabulosa. Todo lo que sigue es una intimidad que se queda para mí. Fue un principio de una relación tipo “final feliz” perfecto.

LA lección que aprendí de esta historia es que no debo de sobrecargar ni fantasear con nada ni nadie,  la naturalidad y la espontaneidad son un valor en alza en las citas, haya besos o no. Todos los principios en las relaciones son tan diferentes como los finales. Los adornos para mis amigos Salvador (Florista) y Victoria (diseñadora) porque son unos tremendos maestros.





sábado, 13 de octubre de 2012

SCREAM



Este fin de semana pasado ha ocurrido un hecho de los que se quedan a fuego en mi memoria. Una boda de “Alto Standing”, el entrecomillado es ironía pura.

He de decir que no fui a ver dicha celebración a la puerta de la Iglesia. Las invitadas se pasearon por toda la city con una altivez ridícula y vestidos de zarandona (un pueblo cercano a Murcia donde el raso gordo y el encaje quita-piel son su  mayor exponente) porque a la vista parecía eso, lastima de dinero si eran caros.

Estaban como en una Gymkana. En momentos  en concreto todas salían del local donde se celebraba para repartirse en pisos, parkings y demás sitios que se me escapan de mi campo visual,  para aparecer todas al cuarto de hora  con cara de Scream VI. Hecho que me dejo con incertidumbre, ¿cuál sería el premio?

Habían chicas que iban monas, pero las menos, pero me gusta recrearme en las canallas.

También he de ser sincero, a la novia no la vi. Pero viendo la Cibeles cutre week que se montó me la puedo imaginar. Pondría la mano en sulfato de polonio que se diseñó el vestido ella solita. Ese hecho me da una compasión infinita por el diseñador que le tuvo que hacer el misterioso vestido.

No puedo con el intrusismo laboral. Mención aparte son las Blandas que se creen modernas y se diseñan la ropa sin ningún gusto estético ni académico

Me las imagino con un bloc con todo lleno de retazos y dibujos donde mezclan la falda de la cenicienta, cuando la vieron, a los 8 años, se afirmaron a sí mismas que irían con una falda así, no podían ser menos. A los 15 años vieron Love Story y se quedaron fascinadas con la parte alta del camisón de la protagonista antes de morir, ese detalle iría también en su boda. Al ver Sexo en nueva york, el cinturón de mi loada Carrie las descolocó, ese complemento no podía faltar en el vestido de novia de mi vida ( que tremenda frase).

Imagino la cara del diseñador cuando abriría el Bloc, la expresión sería muy parecida a la que suele utilizar la madre de Shin-chan cuando el diablo de mañaco hace alguna travesura.

La vida me ha hecho ver que no se pueden mezclar muchas cosas. Véase una maruja beata que ha venido de Sevilla y un bote de purpurina delante de la patrona de su pueblo por que acaban con brillos hasta el nuncio papal. Una lesbiana y el bingo, es la perdición de ellas, es lo que a los hombres machos un prostíbulo. Igual que meterme a mi en la exposición de Cartier en el Thyssen, ya que acabo como el loro de Yafar( malo,  malísimo de Aladin) y no me quitan los joyones de las manos ni con aceite hirviendo.

Con este relato quiero decir que el/la que se dedique a recoger cebollas, nadie como ella para eso, pero que no se entrometa en otras profesiones. Yo me dedico a la venta y tengo algunas nociones de moda y estilo( amateur por supuesto) . Poniendo un ejemplo, cuando fui a comprar mi cochecito nuevo me encomendé al comercial que me lo vendió y me quede satisfecho, de todo no se puede saber.









lunes, 1 de octubre de 2012

WAITING FOR...


Como me gusta el universo Spot publicitario. El que anuncia el otoño del corte ingles de este año me fascina, me veo muy reflejado en ella, no por que quiera ser modelo fémina (Envidio su delgadez,  pero solo eso),  es porque me veo  reflejado en la idea que  transmite de la  espera. Esperando al Otoño, esperando un lugar donde la sonrisa no me salga forzada, esperando que me asalten con un abrazo, esperando… esperando  tantas cosas.

LA verdad  es que el anuncio me hace soñar, pero yo soy impaciente por naturaleza y agonías desde que nací. El tener todo controlado es una obsesión. Las situaciones donde yo no tengo el mando se vuelven perversas y de la nada aparece una voz que me hace avanzar sin mirar donde piso. Esa dichosa voz me hace tropezar casi siempre.

Desde que tengo uso de razón el equilibrio mental de esperar/actuar es un ideal que pocas veces he podido conseguir, si espero nunca he conseguido nada y abalanzarme con la velocidad del rayo me hace estrellarme.

Recuerdo una situación donde siempre me pongo nervioso y súper acelerado. Cumpleaños de una de mis mejores amigas. La primera vez que asistí estaba hecho un lápiz, Hay constancia fotográfica. La presión de aparecer exactamente igual, me hace que un mes y medio antes me obsesione con llegar al evento  delgadísimo, morenísimo y estilosisimo (todos los isimos que yo quiera, es mi blog). Nunca lo consigo por que perder 13K en un mes es cuanto menos insalubre, el sol conlleva melanomas pero estiloso siempre voy.

 El año pasado me obsesione demasiado, pero  apareció ante mí un objeto en la tienda peculiar donde trabajo. Un cinturón sauna que prometía perder 15Cm de cintura en 1 día. ¡¡¡Era una señal!!! Me relajé, comí lo que quise, tenía la certeza que un aparato que sale en la teletienda no tenía por qué  mentir, recalcan constantemente  sus controles exhaustivos de calidad.

Llegó el día de la prueba del cinturón, lo celebré con unos canelones de marisco y un pastel de crema catalana. Tenía preparado todo el outfit y  perfumado con Tom Ford (es mi perfume favorito). Me tumbe en mi cama extra grande con dicho cinturón. Al abrirlo me resulto un poco sospechoso ver el tacto plastiquito,  pero la idea del ministerio de Comercio haciendo constantes y meticulosos test de calidad me trajo la calma.

Nunca he sido de ir a saunas (sé que suena cuanto menos extraño que un gay diga esta afirmación) porque me agobia el excesivo calor y el dichoso cinturón plastiquero me ponía nervioso (Otra Vez). Al pasar la media el calor era excesivo pero la idea de que se hubieran ido 7 cm de flotador me daba ganas de seguir el tratamiento.

 45 minutos después me lo quite de un golpe y me quede estupefacto al ver toda la piel de mi abdomen quemada. Parecía un tigre por las vetas de piel chamuscada. Tuve que ir a urgencias y no perdí ningún centímetro. El urbasón hizo que fuera un cumpleaños desinhibido donde mi personalidad brilló, pero no mi figura.


No sé si clasificar esta anécdota en el apartado paciente o desesperado pero lo que fui es un tremendo bobo al confiar en aparatos MADE  IN PRC. Bueno ahora que lo pienso se puede clasificar en el  “soy vago por no hacer deporte” y “demasiado rural Helpless” como para pensar que un anuncio estiloso se vea reflejado en mí. 


Seguiré esperando, ¿No?




lunes, 24 de septiembre de 2012

AUTUMN LOVE





                                                                               
No se si será el cambio climático o este calor empalagoso,  pero este otoño empiezo a ver desde la ventana privilegiada de mi tienda, parejas enamoradas de la mano y besuqueándose. Es cuanto menos divertido ver tanto amor repartido por esta curiosa calle.

Por la mañana pasan dos amantes del vino barato  y el coñac mañanero. La pasión que desatan es un poco bochornosa, de las de mirar con el rabillo del ojo y con la mano entreabierto en la mirada porque de hacerlo directamente, la imagen se quedaría atrapada en tu retina. A medio día pasa una mujer de vida alegre que reparte amor, cariño y comprensión por un módico precio de 25€ (soy un investigador nato). Por la tarde es turno de la pareja proyecto hombre (van con unas pintas de eso mismo),  con un carro del Mercadona y lleno con productos que no son, precisamente, del Mercadona.

El estilismo tiene mucho que ver para que yo capte el amor que destilan. La pareja denominación de origen llevan una prendas holgadas y casi sin lavar, con colores intensos y alegres. La mujer datafono lleva unos outfits tan marcados, coloridos y transparentes que es como un tipo de luminoso para advertir quien es ella y a lo que se dedica. Caso aparte es la pareja “ Mas chutes nooo…”,  llevan ropa de caritas  súper gastada y que algún día allá por los ochenta, tuvo color.

El color es sinónimo de amor y felicidad.

Aunque en mi nunca se refleja dicha dualidad, no me gustan los colores y estoy  enamorado;   enamorado de mi perra Miranda (no confundir sentimiento puro con zoofilia), enamorado de una americana de Adolfo Domínguez de paño preciosa y enamorado de los preludios de Chopin que me hacen soñar.

El enamoramiento de pareja es diferente, recuerdo una anécdota de cuando era joven. Sábado por la noche, me había bebido 4 aguas con gas y mi cuerpo era una válvula de una olla a presión. Al llegar las tres fuimos al local de moda donde la tensión sexual era muy palpable,  como la orquesta de viento que se alojaba en mi pobre estomago. Notaba una sensación muy rara, no provenía de mi intestino, si no, que me observaban. “Pero mira que eres engreído maricón” me dijeron cuando les expuse mi 2ª preocupación (La primera era la cantidad ingente de gases que albergaba) a mis grupo de amigos. Alguien me miraba y estaba muy seguro. Mi cuerpo dijo que se acabó de contener nada más. La música House era ideal para el camuflaje sonoro.
 
Y justo cuando mi estómago estaba en la orgía de las burbujas, ¡¡¡AHÍ ESTABA!!!, al final de la pista, un hombre cuarentón, con un atractivo enorme y la mirada fija en mi.  Cuando nos cruzamos esbozó una sonrisa preciosa. Yo soy vergonzoso hasta la extremo. Él que era 17 años mayor que yo se acercó y se presentó.  Al pronunciar mi nombre me salió Antonio con el fondo de eructo.

 Mi adicción al agua carbonatada no ceso allí, la relación con el cuarentón se finiquitó a los 3 meses, La mirada  del chico que me gusta me  estremece, a la par que me da una vergüenza  y  la pareja “Mas chutes noo” se empeñan en venderme una muñeca de porcelana calva (¿Por quién me habrán tomado?).


El amor otoñal tiene su color y su estado físico, pero lo visualizamos de mil formas.    













martes, 18 de septiembre de 2012

SONREÍR O NO SONREÍR




Hoy es un día en que todo, absolutamente todo me molesta. Me he levantado y me he dado en el pie con la pata de la mesilla, me pongo a desayunar y Miranda se ha comido, en un despiste,  mis tostadas con jamón y cepillándome los dientes he sentido nauseas y he vomitado. Todo se complica cuando abro la tienda y empiezan a venir reclamaciones, clientes de etnias diversas a preguntar estupideces.  Desde pequeño he tenido un potente imán   para atraer personas con una inmensa alegría, esa alegría que roza la paga mensual. Si, señores y señoras, hoy tengo muy mala sombra. Hoy soy capaz de todo.                                                                                                                                                                     

Siempre me he considerado equilibrado a la par que excesivamente elegante, pero mi mayor virtud es el sentido del humor (del que hoy carezco). Dicho sentido del humor me ha salvado de abrazar a la melancolía enfermiza, infinidad de veces. Estoy seguro que con sentido del humor parte de los problemas mentales de la humanidad dejarían de serlo.

Presencio estupefacto las manifestaciones musulmanes por un video tonto, a un candidato a la presidencia USA, decir que los inteligentes no estarán de su parte, a nuestro presidente dar rodeos gramaticales para obviar decir “Rescate”…ETC.

Nos hace falta, tanto como el beber, reírnos de nosotros mismos para que todo fluya de una manera natural. Tengo una amiga que le diagnosticaron una enfermedad degenerativa, enfermedad que no me da la gana pronunciar. No la he visto nunca apocada, siempre tiene una sonrisa y un tacón que ponerse, aunque le den escalofríos las alturas. De vez en cuando (últimamente muy de vez en cuando)  la innombrable le recuerda que está ahí y le da una colleja. La última vez fue hace unos meses, tenía una boda y muchos casos jurídicos. Pues tumbada los solucionó y a  la boda no asistió. He  de decir que hubiera hecho lo mismo, o me ven en un estado perfecto o no me ven ni las cigarras.


Sobrellevar una enfermedad con un trabajo estresante y la mejor de las sonrisas es para dedicarle una plaza en su pueblo natal. 

Mi mas sincero homenaje a ti.







miércoles, 12 de septiembre de 2012

NO PREGUNTES NADA.


Con 36 años cumplidos, un suéter verde (que por primera vez no elegido yo),  con una entereza propia de una persona mayor (acorde con  dicho suéter verde), con una crema anti-edad (no sé por qué nos quieren humillar así los laboratorios farmacéuticos)y unos zapatos picados de “El Ganso”,  me asaltan muchas cuestiones trascendentales. Son reflexiones que no tienen porque tener su respuesta,  por lo menos lógica
.
El otro día desperté aturullado por la resaca de mi cumpleaños y las dudas sobre la capacidad de aguante del ser humano en situaciones anómalas y limites. Cuando termine de engullir una bomba de chocolate, me vino a la cabeza una amiga que le ocurrió algo tan perplejo como difícil de asimilar.

La chica está casada 7 años con 3 vástagos y una estabilidad sentimental que es envidiable (yo nací para que me desposaran). Hace 8 meses, creo que fue miércoles, su marido le dijo que la esperaba en casa para cenar, que no tardara. Los miércoles son días traicioneros.  Cuando llego  y  abrió la puerta, se quedo helada y su bolso, un Bimba y Lola fucsia que yo le regale, se deslizo por su hombro para caer en la alfombra persa, regalo de boda de todos sus amigos. Su marido le esperaba en el Hall de la casa vestido con su 2 piezas  de Hoss Intropia de la Nochevieja pasada.

 “Esta soy yo”  dijo él a la vez que se daba volumen con la peluca (de pelo natural) caoba y  Ella enmudeció. Los miércoles son tremendamente traicioneros.

No consiguió hablar hasta 2 semanas después.  Su primera frase fue: “Te está pequeño”, yo esperaba otra la verdad. Le siguieron una infinidad de porqués:   porque le hacía esto, porque no me lo comentaste, porque no me dijiste que te gustaban los hombres, porque te pones mi ropa si no te viene, porque…  pero solo obtuvo respuesta uno, el de la preferencia sexual. No me gustan los hombres, te quiero a ti y solo a ti.


 Se puso en contacto conmigo para comentarlo y esperar un consejo, pero  solté una carcajada impresionante. Pensaba que estaba de broma, no podía imaginar el suceso ni comprenderlo.

 Viendo lo poco que la ayudé, citó para desahogarse a  sus amigos en una tetería árabe, entre los que estaba yo y una prima suya. Su pariente es una lesbiana que se vislumbra a 75 kilómetros a la redonda y su tacto para tratar las situaciones es comparable al tacto de un puercoespín. Después de relatarnos todo lo sucedido, Insistió que él/ella  la amaba. La expresión de la prima fue difícil de explicar pero yo sabía que después de la mueca venia una frase fuerte. “Qué clase de maricón es tu marido que se viste de mujer y dice que no le gustan los tíos”, espetó mi grácil amiga.

Transcurridos los 8 meses del acontecimiento no solo lo comprendo sino tengo un respeto por ella (El antes) bárbaro, decidió desnudar su alma vestido con un( muy ceñido) 2 piezas delante de la mujer que ama y quiere. Ella lo respeta igual y lo entiende, pero la visión de su esposo con una falda plisada  y una T-Shirt de Lanvin  le sobrepasó y sé  divorcio.







martes, 4 de septiembre de 2012

BASTA







Leyendo blogs y editoriales de moda la otra tarde vi una fotografía que me dejo bastante impactado. Alber Elbaz, una albóndiga humana con pajarita acompañado de una joven,  una esquelética modelo. El contraste de volúmenes y altura me sorprendió, pero lo que mas fue la expresión de infelicidad que transmitían. El mataría por ser ella y ella por comerse unas camarojas fritas con sardina, seguro estoy de ello.





Hace algunas semanas, en el atelier de mi querida amiga victoria, intentamos plasmar ciertas ideas de la Paris Fashion week en su colección de Otoño –invierno. Me puse exultante por que hacer esto es lo que más me gusta y creo que he nacido para eso. Le aconseje una falda lápiz por encima de la rodilla  , una blusa de cuello mao  y lazada extra-grande de seda estampada en acuarela , una mini capa española con el forro fucsia  y unos salones altísimos , el resultado fue un look vintage en extremo, precioso a la vista y tremendamente chic.

 Pero la visión de ella fue que la capa pesaba tanto como un rinoceronte en un hombro y los tacones le hacían que los tobillos se le hincharan y le dolieran los pies con solo colocárselos.


Con la lección aprendida me vino a la cabeza una amiga que en su época de moderna de más era vestida por tres  gays amigos. La tenían como un maniquí o como una forma de materializar el sueño de ser mujer. Recuerdo un día que le colocaron unas botas en azul cerúleo  de punta fina y  tacones altísimos, ella tiene unos juanetes que tienen nombre propio y  con sus apellidos correspondientes. Su número de pie es el 36 pero como no le entraban, obligaron a que se colocase el 39. Eso fue la base del look, le colocaron unas mallas semitransparentes del mismo tono que las botas, una camiseta con un escote tan profundo en la espalda que al andar se le veía medio cachete. Para terminar la guinda fue una capa raída de un rojo quisquilla coral que desprendía electricidad con tan solo rozarlo.




El resultado fue una especia de heroína yonkie abatida por algún power ranger (el rojo mismo). Andaba como un cisne fuera del agua.  Al verme aparecer por la puerta de local donde habíamos quedado,  se agarro a mi cuello para decirme:” Mira lo que los maricones estos me han hecho ponerme, no puedo andar y la capa se me mete en el culo al andar”.  Se me echo a los brazos y dijo que la llevara que tenía un dolor brutal en la planta del pie. Tenía una mueca en la cara que difícilmente olvidaré.

Al cabo de un tiempo esta fémina  confesó que era lesbiana( fue una sorpresa para mi), que le gustaban los chándales y que a quien le hablara de tacones le daba un puñetazo. No sé si la obsesión de vestirla como una femme fatale,  con kimonos de satén, zapatos de 12 cm de alto y gafas de soldador harían en ella que cambiase de acera y abrazase con una pasión desmesurada,  el universo boyo- extrarradio. Solo sé que siempre va en zapatillas, sudaderas y chándales.

Las mujeres deberían ser más realistas y no dejarse llevar por invertidos que tiene la obsesión de vestir como cabareteras a todas las mujeres. La comodidad no está reñida con el estilo. Audrey fue famosa por sus Pantalones capri y por las zapatillas planas, nadie puede negar su estilazo. La tendencia que marco llega a nosotros después de 50 años. Podría enumerar a muchas actrices del dorado Hollywood que con un sencillo sastre masculino irradiaban tal  elegancia, clase y desprendían un aura fabulosa que hace ridículas a las miles de Victorias Beckam, por mucho que digan ser diseñadoras. Belén Esteban también es diseñadora.



























viernes, 31 de agosto de 2012

INCOMPATIBILIDAD




 Hay gremios con los que soy incompatible. No concibo ir a un restaurante y no salir sin pedir la hoja de reclamaciones. No sé porque, pero siento que me engañan constantemente. Tengo una amiga que le ocurre lo mismo pero con el gremio de los taxistas. Recuerdo una vez que pedí té rojo (mi bebida preferida y no por el sabor) en un restaurante  con pretensión chic,  insistí que fuera rojo no ingles de Hacendado, la etiqueta es roja. El muy cafre me trajo un vaso de agua caliente sin bolsita y dicha solución acuosa era más negra que mi conciencia. Hoja de reclamaciones al canto.

Pero la anécdota que os voy a relatar fue más sustanciosa. Aprendí una sabia lección.

En verano suelo ir al la choni-ciudad de Torrevieja a cenar, una pizzería que está en el paseo transitado. Solía ir a zona de fumadores (Odio el humo) ya que allí servía las mesas un camarero que era un Apolo, tenía unos brazos musculosos y varoniles que me dejaban sin palabras, siempre pedía un plato que tuviera peso, el verle acercarse a mí con una lasaña con canelones  haciendo malabares con sus bíceps merecía los 9 kilos que iba a engordar.

Un sábado decidimos ir con un nutrido grupo de parejas, solo estaba yo de soltero y de soltera mi querida Alicia. Yo quise fumadores, creo que solo fumaba uno, pero insistí. Nadie me hizo caso y decidieron terraza. Que nervioso y que mala leche tenia. Cuando fuimos a sentarnos, un camarero gordo, feo y con el físico parecido al hijo de I.P. me dijo que tenía que esperar a las 22:30 para poder cenar. La mirada que le clave hizo que nos prepararan la mesa a las 23:00.


Nos sentamos todos con más hambre que una leona de la sabana. Fue la decisión más rápida, todos sabíamos lo que queríamos nada más sentarnos. Como tardaban en cogernos nota, servidor comentó el parecido razonable entre el camarero y Francisco Rivera Pantoja. Antes de terminar la frase, exactamente pronunciando Pantoja el camarero apareció, cual Merlín, al lado mío para preguntarnos que queríamos, mientras su mirada se clavo en mi, juraría que me dijo mariconazo.


Pedí Tortellini al aroma de langosta con roquefort (sobre de maggi). Al cabo de 30 minutos todos los comensales degustaban sus platos con gusto y hambre, menos yo. Por no picar del plato de Alicia, el hambre se transformó en mala uva y espeté a mis amigos que no era tan complicado calentar en el microondas un plato. No había acabado de terminar cuando el clon del  vástago de I.P.  Me dejo caer (con una, muy clara, maldad) el plato dichoso y dijo con voz profunda: “sus tortellinis caballero”. Yo leí sus pensamientos y creo que quiso decir que me atragantara con la pasta, sarasa (esto último que suene a bóveda). Engullí aquel plato como una nutria.


Terminamos de cenar así como las 2 de la mañana. Yo estaba muy cabreado, ansioso y con ganas de irme a dormir. La cuenta la dejaron con una desgana tan bochornosa  que me espabile de un momento,  para decirles a todos que no dejaran ninguna propina. Me negaba  a dejarle dinero a semejante personaje. Mis argumentos no convencían, todos ponían caras extrañas (ese hecho me ponía más nervioso) y termine soltando: “A paquirrin ni agua, no le doy propinas al seboso ese”.

 Pseudo PAquirin estuvo presenciando detrás de mí todo el discurso.Salimos de la pizzeria con la certeza de que dicho barman dejo caer algún escupitajo en mi plato por que sonrió cuando nos fuimos. 


Aprendí que nunca debo  ridiculizar a nadie, ahora con mis kilos adquiridos, dicen que me traigo un aire al primogénito de I.P. y a pedir ensalada que es mas rápido de preparar.